Carta aos Bispos da Igreja Católica sobre alguns aspectos da meditação cristã

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INTRODUCCIÓN

1. El deseo de aprender a
rezar de modo auténtico y profundo está vivo en muchos cristianos de nuestro
tiempo, a pesar de las no pocas dificultades que la cultura moderna pone a las
conocidas exigencias de silencio, recogimiento y oración. El interés que han
suscitado en estos años diversas formas de meditación ligadas a algunas
religiones orientales y a sus peculiares modos de oración, aún entre los
cristianos, es un signo no pequeño de esta necesidad de recogimiento espiritual
y de profundo contacto con el misterio divino.

Sin embargo, frente a este
fenómeno, también se siente en muchos sitios la necesidad de unos criterios
seguros de carácter doctrinal y pastoral, que permitan educar en la oración, en
cualquiera de sus manifestaciones, permaneciendo en la luz de la verdad,
revelada en Jesús, que nos llega a través de la genuina tradición de la Iglesia. La presente
Carta intenta responder a esta necesidad, para que la pluralidad de formas de
oración, algunas de ellas nuevas, nunca haga perder de vista su precisa
naturaleza, personal y comunitaria, en las diversas Iglesias particulares.
Estas indicaciones se dirigen en primer lugar a los Obispos, a fin de que las
hagan objeto de su solicitud pastoral en las Iglesias que les han sido
confiadas y, de esta manera, se convoque a todo el pueblo de Dios -sacerdotes,
religiosos y laicos- para que, con renovado vigor, oren al Padre mediante el
Espíritu de Cristo nuestro Señor.

2. El contacto siempre más
frecuente con otras religiones y con sus diferentes estilos y métodos de
oración ha llevado a que muchos fieles, en los últimos decenios, se interroguen
sobre el valor que pueden tener para los cristianos formas de meditación no
cristianas. la pregunta se refiere sobre todo a los métodos orientales[1]. Actualmente algunos recurren a tales métodos por motivos
terapéuticos: la inquietud espiritual de una vida sometida al ritmo sofocante
de la sociedad tecnológicamente avanzada, impulsa también a un cierto número de
cristianos a buscar en ellos el camino de la calma interior y del equilibrio
psíquico.

Este aspecto psicológico no
será considerado en la presente Carta, que más bien desea mostrar las
implicaciones teológicas y espirituales de la cuestión. Otros cristianos, en la
línea del movimiento de apertura e intercambio con religiones y culturas
diversas, piensan que su misma oración puede ganar mucho con esos métodos. Al
observar que no pocos métodos tradicionales de meditación, peculiares del
cristianismo, en tiempos recientes han caído en desuso, éstos se preguntan: ¿no
se podría enriquecer nuestro patrimonio, a través de una nueva educación en la
oración, incorporando también elementos que hasta ahora eran extraños?

3. Para responder a esta
pregunta, es necesario ante todo considerar, aunque sea a grandes rasgos, en
qué consiste la naturaleza íntima de la oración cristiana, para ver luego si
puede ser enriquecida con métodos de meditación nacidos en el contexto de
religiones y culturas diversas y cómo se puede hacer. Para iniciar esta
consideración se debe formular, en primer lugar, una premisa imprescindible: la
oración cristiana está siempre determinada por la estructura de la fe cristiana,
en la que resplandece la verdad mismas de Dios y de la criatura. Por eso se
configura, propiamente hablando, como un diálogo personal, íntimo y profundo,
entre el hombre y Dios. La oración cristiana expresa, pues, la comunión de las
criaturas redimidas con la vida íntima de las Personas trinitarias. En esta
comunión, que se funda en el bautismo y en la eucaristía, fuente y culmen de la
vida de Iglesia, se encuentra contenida una actitud de conversión, un éxodo del
yo del hombre hacia el Tú de Dios. La oración cristiana es siempre
auténticamente personal individual y al mismo tiempo comunitaria; rehuye
técnicas impersonales o centradas en el yo, capaces de producir automatismos en
los cuales, quien la realiza, queda prisionero de un espiritualismo intimista, incapaz
de una apertura libre al Dios trascendente. En la Iglesia, la búsqueda
legítima de nuevos métodos de meditación deberá siempre tener presente que el
encuentro de dos libertades, la infinita de Dios con la finita del hombre, es
esencial para una oración auténticamente cristiana.

[1] Con
la expresión “métodos orientales” se entienden métodos inspirados en
el Hinduismo y el Budismo, como el “Zen”, la “meditación
trascendental” o el “Yoga”. Se trata, pues, de métodos de
meditación del Extremo Oriente no cristianos que, no pocas veces hoy en día,
son utilizados también por algunos cristianos en su meditación. las
orientaciones de principio y de método contenidas en el presente documento,
desean ser un punto de referencia no sólo para este problema, sino también, más
en general, para las diversas formas de oración practicadas en las realidades
eclesiales, particularmente en las Asociaciones, Movimientos y Grupos.

 

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    Sobre Prof. Felipe Aquino

    O Prof. Felipe Aquino é doutor em Engenharia Mecânica pela UNESP e mestre na mesma área pela UNIFEI. Foi diretor geral da FAENQUIL (atual EEL-USP) durante 20 anos e atualmente é Professor de História da Igreja do “Instituto de Teologia Bento XVI” da Diocese de Lorena e da Canção Nova. Cavaleiro da Ordem de São Gregório Magno, título concedido pelo Papa Bento XVI, em 06/02/2012. Foi casado durante 40 anos e é pai de cinco filhos. Na TV Canção Nova, apresenta o programa “Escola da Fé” e “Pergunte e Responderemos”, na Rádio apresenta o programa “No Coração da Igreja”. Nos finais de semana prega encontros de aprofundamento em todo o Brasil e no exterior. Escreveu 73 livros de formação católica pelas editoras Cléofas, Loyola e Canção Nova.
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